La respuesta Montessori al papel de la fantasia

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Hace unos días publicamos una historia fascinante de Psychology Today en nuestra página de Facebook acerca de como los niños procesan la fantasía en los cuentos (lee el artículo completo aquí en Inglés).  

Este es un tema que la propia Dra. Montessori subscribió y que además atrae de forma particular a Sarah Werner,  Directora de Capacitación de primaria de MNW.  En respuesta a ese artículo, Sarah  ha contribuido con algunas perspectivas dentro del contexto histórico para ayudar a los montessorianos a entender mejor el papel de la fantasía en los relatos.

En 1919, María Montessori reconoció la controversia que provocaban sus puntos de vista acerca de los cuentos de hadas, al hablar ante la Child Study Society  (Sociedad de estudios infantiles) sobre el tema La imaginación de los niños a través de los cuentos de hadas. María Montessori bromeaba con el público acerca de que este tema le había sido impuesto, pues ella no lo habría elegido y después atrevido a enfrentar a la audiencia. A su crítica de los cuentos de hadas ella respondió: “Debido a que he sido muy directa al expresar mi opinión acerca del valor de los cuentos de hadas, la gente ha llegado a la conclusión de que yo estoy fuertemente opuesta a ellos. En realidad no siento un antagonismo tan intenso”. Su opinión acerca de los cuentos de hadas era muy simple: “La imaginación no es parte del problema, porque al contar cuentos de hadas, somos nosotros (los adultos) quienes imaginamos. El niño sólo escucha”.

Durante su conferencia, María Montessori dijo que “(El niño pequeño) no puede distinguir bien entre lo real y lo imaginario, entre las cosas que son posibles y las cosas que son meramente inventos”. Ella trataba, una vez más, de aclarar su posición acerca de la educación basada en cultivar la credulidad, en vez de la realidad (Times Education Supplement, 1919, reprinted in AMI communications, No. 2, 1975).

Y en un estudio relacionado...

A la edad de 15 meses, un infante es capaz de aplicar a la vida real algo que aprendió en un dibujo de algún libro y también transferir esa información en otra dirección (DeLoach & Ganea, 2009). 

Por ejemplo, un infante puede aprender el nombre de un pájaro en un dibujo de un libro y después identificar el pájaro en su patio y viceversa. Después de aprender el nombre de un objeto real, los niños pueden identificarlo con mayor éxito en una fotografía que en un dibujo. “El hecho de que la naturaleza emblemática de los dibujos parezca tener un papel relevante en la habilidad de los niños de interactuar de manera significativa con los libros tiene importantes implicaciones educativas, por ejemplo que los libros con más dibujos realistas son mejores para ayudar a los niños a aprender” (Ganea, Bloom-Pickard, & DeLoach, 2008).  En general, cuanto más se expone a los niños a libros antropomorfos (animales y objetos con habilidades humanas) tanto más se confunden acerca de las propiedades de animales y objetos reales (DeLoach & Ganea, 2009).

¿Qué piensas acerca de este tema? ¿Es este un tema al que te has enfrentado en el salón de clases o con los padres? Compártenos tus experiencias.

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